¿Sientes que tu niño a partir de su primer año tiene conductas agresivas? Te ayudamos a manejar la situación

¿Sientes que tu niño a partir de su primer año tiene conductas agresivas? Te ayudamos a manejar la situación

Después del primer año tu bebé empieza a tener pataletas y puede tener conductas agresivas ¡No te alarmes! Puedes aprender a manejarlas.

Bienvenidas las pataletas! Tu hijo va creciendo y poco a poco explora todo lo que lo rodea adquiriendo nuevas habilidades. Tu pequeño va por el mundo conociendo todo lo que se encuentra en su camino ¡Es lo más placentero para él! Y muchas veces en este recorrido por conocer cosas nuevas se presentan las pataletas, estas pueden venir acompañadas con un poco de ira, que en ocasiones puede asemejarse a la agresividad. Debes saber que es algo habitual en su comportamiento desde su primer año hasta los cuatro años. Solo debes aprender a gestionar con tu hijo esas rabietas.

¡Aprendiendo a controlar sus emociones!

Las pataletas son la forma por la cual tu hijo puede manifestar su inconformismo, porque para él es muy difícil controlar su ira y su rabia. Tranquila, no se trata de agresividad, sencillamente como no puede expresar sus emociones por medio de palabras, entonces llora y se tira al piso. Pero todo es parte de su desarrollo y poco a poco aprenderá a controlarlas. Las emociones como la felicidad, tristeza, ira o rabia, entre otras, le proporcionan a tu hijo la capacidad de adaptarse al medio ambiente que lo está rodeando. Y expresarlas por medio de la pataleta o rabieta le permite entender ese mundo que tiene a su alrededor.

¿Pataletas o conductas agresivas?

En algunas ocasiones las pataletas pueden llevar al niño a tener conductas agresivas con sus padres o con otros niños; lastimarlos con las manos o aventar cosas. Pero todo tiene un trasfondo desde un punto de vista emocional y debes tratar de entenderlo:

  • No maneja sus emociones:

    Tu hijo es incapaz de manejar sus emociones en esta edad y esta pataleta le ayuda a gestionar su parte emocional.
  • No sigue instrucciones:

    Así como no puede controlar sus emociones, también le es difícil seguir las instrucciones que le das, por lo que debes repetirle constantemente la misma orden para que logre entenderla y aplicarla.
  • Es un proceso lento:

    Tu hijo no entenderá de un día para otro, pero si se dará cuenta que estás para él y poco a poco agradecerá que lo acompañes en este proceso.
  • Ejemplo de los padres:

    Es importante que él vea a través de ti, cómo debe comportarse.

¡Aprendiendo juntos y actitud positiva!

  • Habla con él:

    Valida sus emociones y habla con él cuando ya esté calmado. No sirve de nada que lo regañes o le hables en el momento de la pataleta. Trata de explicarle, con palabras y gestos suaves, que entiendes cómo se siente y por qué se enojó, pero que no está bien lo que está haciendo. Quizás tendrás que ser muy repetitiva para que él logre entender lo que quieres explicarle.
  • Golpes o conducta agresiva:

    Si tu hijo golpea a otra persona debes sacarlo del lugar y esperar a que se calme. Hay que darle tiempo, pero siempre debe ser vigilado por un adulto para evitar que se haga daño a sí mismo. Puedes sentarlo en la sala de tu casa verificando que no haya nada con lo que se pueda lastimar o que sea peligroso. Ten en cuenta que no debes encerrarlo porque se sentirá agredido y, además, no puedes vigilarlo.
  • Cuida tu comportamiento:

    Debes darle un ejemplo amoroso a tu hijo para que no crea que hacer pataletas o agredir a otra persona está bien. Es importante que crezca en un ambiente libre de gritos y golpes porque esto refuerza su comportamiento agresivo. Para corregirlo con amor puedes usar palabras como: “Entiendo que te enojaste, pero no se le debe pegar a la gente, las manos son para acariciar”.
  • Felicítalo cuando se porta bien:

    recompensar a tu hijo no siempre debe hacerse con algo material. Puedes recompensar que está haciendo bien las cosas o que te hizo caso con un abrazo enorme, un beso tierno o unas palabras bonitas.

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¡Cuidado con los límites!

Ten en cuenta que validar sus emociones o entender su enojo no significa que tengas que ceder a lo que él quiere. Hay que mantener los límites cuando tu hijo hace una pataleta porque no le diste algo o quiere hacer una cosa diferente a lo que tú estás diciendo. Debes dejar que haga la rabieta y explicarle por qué no se puede hacer lo que él dice. Pero si, por el contrario, hace la pataleta y tú cedes ante sus requerimientos, no va a entender que este es un comportamiento que no se puede repetir. Además, en la familia deben existir reglas donde es necesario que todos los adultos las pongan en práctica para que tu hijo reciba la misma respuesta de parte de todos los integrantes de su familia: • El lugar donde está el niño debe estar libre de peligros (objetos o escenarios con los que se pueda lastimar). • Ejercer la autoridad con el ejemplo, no se trata de mandar sino de ser firme, pero con amor. • Las reglas van cambiando a medida que tu hijo va creciendo. • Ningún integrante de la familia debe ceder ante las pataletas.

También puedes prevenir las pataletas

Para prevenir que tu hijo tenga una rabieta evita que coja objetos que sean peligrosos para él, así no tendrás que quitárselos después, acompáñalo en sus juegos y promueve el juego de roles, esto ayuda a que se entiendan más entre padres e hijos. También evita los escenarios donde creas que pueda hacer una pataleta, por ejemplo, no lo pongas a jugar con otro niño con un solo juguete porque seguramente tendrán un conflicto. Recuerda que, aunque a veces sea difícil, siempre debes entender que la pataleta es una forma en la que tu hijo muestra su ira y está desencadenada por una contrariedad con el adulto, porque está en la construcción de su autonomía, donde va aprendiendo a hacer cosas y choca con el mundo de los adultos. 

¡No te preocupes! Estas pataletas y conductas agresivas van desapareciendo poco a poco a los cuatro o cinco años, si después de esta edad las pataletas están presentes todavía debes acudir al especialista para encontrar las causas de su comportamiento.

¡Edúcalo y corrígelo con paciencia y con mucho amor!

Dr. Darío Botero Cadavid

Pediatra y puericultor

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